Con entusiasmo desmedido la comunidad venezolana en Miami celebró al equipo de Los Tiburones de la Guaira como ganador de la Serie del Caribe
Por María Eugenia Fanti
Periodista Freelancer

Foto: María E. Fanti
Desde 2009, Venezuela no ganaba una Serie del Caribe. Y es que el deporte nacional de Venezuela casi desde su fundación como país independiente es el beisbol. El primer club de béisbol que existió en Venezuela fue el Caracas BBC y su formación se remonta al año 1895, cuando fue fundado por los hermanos Franklin. Desde entonces Venezuela ha tenido una larga trayectoria deportiva en este ámbito.
La lista de venezolanos en Las Grandes Ligas es larga y extendida, todos reconocidos con varias estatuillas de Guante de Oro, Bate de Plata y más. Por ejemplo, destaca Luis Aparicio (1934) con 9 Guantes de Oro, David Concepción (1948) 5 Guantes de Oro, Andrés Galarraga (El Gato Galarraga, 1961) con 3 Bates de Plata, Omar Vizquel (1967) 11 Guantes de Oro y así puede seguir una muy honorosa lista de estrellas del bésibol venezolano.
Ayer viernes 9 de febrero de 2024, fue un día histórico para Venezuela, cuando por primera vez el equipo de Los Tiburones de la Guaira ganó la Serie del Caribe en Miami. La mayor parte de la comunidad venezolana en Miami, son personas desplazadas que tuvieron que huir de Venezuela debido a la dictadura de Hugo Chávez y ahora la de Nicolás Maduro. Los venezolanos que aquí vivimos, entre ellos esta servidora se incluye, sentimos una profunda añoranza por un país que tuvo grandes riquezas y prosperidad, algo que se perdió desde que la dictadura comunista tomó el territorio nacional. Todos tuvimos que emigrar con un nudo en la garganta dejando atrás los sueños de un país próspero. Empezamos de cero aquí en los Estados Unidos abriéndonos paso en diferentes olas migratorias. Ya somos un número muy alto, especialmente en Miami, luego de los cubanos, es la segunda población de latinos más grande de la Florida.
Hace rato los venezolanos que estamos en Miami y en Estados Unidos no teníamos realmente ningún motivo de celebración, no fue hasta ayer que toda la comunidad unida como nunca antes y sin importar diferencias de equipo o políticas se unió a una sola voz para celebrar a Venezuela, ese gran país que antes de Chávez vivía en paz, sin guerra civil ni odio entre los venezolanos.

Foto: María E. Fanti
La celebración de ayer me recordó a esa Venezuela tan bonita que fuimos, donde éramos felices y no lo sabíamos, donde todos celebrábamos por igual muchas alegrías. Ayer un trocito de mi tierra se vistió de gracia para recordarme que el esfuerzo y el trabajo constante dan fruto. Que a diferencia de lo que el Comunismo ha querido sembrar en la mente de las nuevas generaciones de venezolanos, los triunfos se logran con trabajo y esfuerzo, no te los regalan en una bolsa Clap, ni se logran sentándose a esperar que otro te regale algo o que te den comida para que votes por ellos. No, los sueños se logran con esfuerzo, con disciplina y dedicación diaria, esa es la base del éxito, eso me enseñaron en mi casa allá en Caracas, crecí con eso y sé que como yo una gran generación de venezolanos.
Hoy independientemente de quien esté en el poder, de cuál es el partido político de cada uno o las ideologías, es importante retomar los viejos valores de esfuerzo y meritocracia. Y es que tu conocimiento, tu temple, tus estudios, tus esfuerzos, tus méritos nadie nunca te los podrá quitar, es algo que es tuyo y te seguirá hasta el final de tu vida, así que mejor siembra bien ahora para que en el futuro lo que se recoja de ti sean buenas memorias.
Los Tiburones de la Guaira nos dejaron ayer a los venezolanos exilados en Miami, una de nuestras mejores memorias desde que vivimos aquí. Poder verlos jugar en vivo en el Estadio LoanDepot Park mejor conocido coloquialmente como el estadio de Los Marlyns, con buena seguridad, buena custodia policial, excelente organización fue una bendición para todos los venezolanos.

Foto: María E. Fanti
Quedará para la historia el récord de nuestro Pitcher Ángel Padrón que en esta serie logró NO HIT NO RUN en el juego contra Nicaragua, una hazaña que no se lograba en una Serie del Caribe desde 1952.
Otro pitcher cuya actuación fue digna de grandes aplausos fue Ricardo Pinto, quien hasta casi los últimos innings el día de ayer se mantuvo dando unas excelentes defensivas, de hecho fue elegido el jugador más valioso del torneo.
Ayer también destacó la carrera de Odúbel Herrera en el cuarto inning y el triple remolcador de Hernán Pérez en el quinto inning. Hay también que mencionar al manager del equipo venezolano Oswaldo Guillén, quien recordemos fue quien le dio a los Medias Blancas de Chicago su primer título de las Serie Mundial luego de 88 años. Este ex pelotero de las grandes ligas volvió a Venezuela para comandar a los Tiburones de la Guaira y ayer devolverle a Venezuela el triunfo en la Serie del Caribe, gracias Guillén.

Foto: María E. Fanti
“Venezuela estaba tantos años sin ganar… le estamos dando un día de emoción al país…” dijo a ESPN Oswaldo Guillén. Yo añadiría a esta declaración: ojala este triunfo sea la antesala de que nuestro país será libre de nuevo.
Otro interesante hecho histórico que vale la pena mencionar y que ocurrió durante la noche de ayer es que se rompió el récord de asistencia a torneos en el LoanDepot Park y récord de asistencia para una Serie del Caribe, efectivamente se llegó a 36.677 aficionados.
El beisbol venezolano ahora tiene 8 triunfos en la Serie del Caribe con lo cual igualó a Cuba. Ahora Venezuela junto con Cuba es el cuarto país con más victorias en Series del Caribe.
Venezuela hace mucho tenía su marcador en cero, estaba escrito de pobreza, éxodo, corrupción y rabia. Ayer por primera vez en muchos años el marcador se visitó de orgullo, fuerza y alegría. Sin embargo, nadie aguantó hacer canticos insultando a Maduro, gritando Viva Venezuela libre. Todos los venezolanos, por lo menos los que vivimos aquí en Miami y Estados Unidos, en nuestros corazones el día de ayer, hoy y siempre seguiremos añorando el país próspero que fuimos y continuaremos soñando con verlo libre de Comunismo y reconstruido. Algún día será, pues la esperanza es lo último que un venezolano pierde.

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