2020: El año de reinventarnos


Por María Eugenia Fanti

Levantarse cada mañana, ver el amanecer desde tu ventana, abrir la puerta de la casa y tratar de respirar aire puro, sentir que eres bendecido porque nadie en tu familia ha muerto por COVID19, mirar atrás y pensar que todo volverá a ser lo que era antes de esta pandemia mundial, es un pensamiento alentador, aunque puede ser poco realista.

Ese sentimiento de que el aire no alcanza, no porque estés enfermo, sino porque la mascarilla no te deja respirar el aire como antes, saludar a tu vecino con la mirada si tienes la suerte de verle, porque darle la mano ya no es posible, sí, 2020 ha sido el año de ver la vida pasar desde tu ventana, porque es mejor no salir de casa, este es y ha sido el año del encierro.

Salvador Dali Young Woman At The Window Canvas Poster 13×19″ – Fine Art Canvas

La historia humana está llena de desafíos, el hombre a lo largo del tiempo ha debido evolucionar en el medio de tormentas, huracanes, volcanes, terremotos, guerras, pandemias, injusticias y situaciones inimaginables y aún nuestra especie no se ha extinguido.

Ayer hablaba con un buen amigo historiador y le preguntaba si la historia es cíclica, si lo que estamos viviendo es una repetición de otro momento histórico y me decía que no, la realidad es que cada momento es único e irrepetible, existen diversas interpretaciones de cómo suceden los procesos históricos, pero si nos basamos en los hechos, lo que ocurre son paralelismos entre una época u otra. Por ejemplo, en 1347 un barco Genovés que llegaba desde China hacia Europa produjo una de las pandemias más grandes de la humanidad, “La peste negra”. Cuatro años después del primer brote se contabilizó la muerte de un tercio de toda la población de Europa. En parte esto se produjo por la falta de implementación de medidas sanitarias y la ignorancia sobre cómo se producían los contagios. Otro paralelismo de este momento histórico con el año 2020 fue que las grandes urbes fueron las más afectadas, con el mayor número de contagios. Una práctica común utilizada en las grandes ciudades para evitar la expansión de la peste, aunque puede parecer muy cruel, era colocar ladrillos y tapiar las puertas de aquellas familias sospechosas de tener la peste, las cuales ya no podían salir más de sus casas y ese encierro en muchas ocasiones significaba la muerte, ya sea que estuvieran enfermas o no, esa fue la suerte de los más pobres en muchos casos. Las familias adineradas que podían costear huir de las grandes urbes a sus casas de verano, tenían mejor suerte.

A pesar de lo trágico que pudo ser la peste negra en 1347 y sus años subsiguientes, esta adversidad trajo consigo un cambio de mentalidad en la sociedad de la época que favoreció la transición del Medioevo al Renacimiento. Por ejemplo, en Florencia, la familia Medici aprovechó la quiebra económica que sufrieron otras importantes familias florentinas con la peste negra ofreciéndoles por un lado préstamos y por otro lado consolidando su poder como el grupo financiero más importante de la época. Para nadie es un secreto que este posicionamiento de los Medici impulsó aún más lo que sería el Renacimiento.

Esto me hace reflexionar sobre la capacidad que tiene el hombre de reinventarse ante la adversidad, es sólo cuando estamos frente a ella que realmente nos hacemos cargo de nuestras habilidades, cuando tomamos conciencia de lo que realmente podemos lograr como sociedad. Siguiendo los paralelismos entre 2020 y 1347, para la época, muchas ideas supersticiosas que tendrían una gran analogía con las teorías conspirativas de 2020 tomaron auge y se produjo en cierto modo un choque entre el pensamiento progresista, racional y las supersticiones sobre la alta morbilidad de la población. Por ejemplo, algunos creían que la peste negra era el producto de un aire contaminado que venía del centro de la tierra. Otros pensaban que se debía a una incompatibilidad en los astros, se hablaba de una conjunción entre Marte, Júpiter y Saturno que al alinearse habían provocado consecuencias fatídicas para la humanidad.

También muchas personas utilizaron la religión para dar una explicación sobre la peste negra, dentro del mundo cristiano se pensó que era un castigo divino provocado por la ira de Dios en contra de los pecados del hombre.

Hay también cierta documentación de la época que señala que ciertos grupos aprovecharon la peste negra para marginar otras comunidades como por ejemplo la judía. Se dice que algunos grupos decidieron culpar a los judíos de la propagación de la peste y usaban esto como excusa para su persecución, así como para generar una casería de brujas ante todo aquel que pudiera representar una amenaza en el juego de poder de la época.

Otra interesante analogía entre 1347 y la época que vivimos hoy es que la iglesia perdió poder, luego de la peste negra no volvería a tener las mismas atribuciones, el poder de los gobiernos locales prevaleció sobre el religioso, ya que ellos eran los encargados de controlar la propagación de la enfermedad. Asimismo, la fama de los curanderos y brujos decayó abruptamente, empezaron a ser considerados charlatanes, ya que sus pócimas poco resolvían el contagio de la peste negra. De esta forma el estudio clínico de la enfermedad y la aproximación científica al problema le abriría campo a la medicina moderna.

Entre las consecuencias socioeconómicas de la peste negra, el historiador británico Philip Ziegler señala que la elevada mortandad produjo una gran disminución en la mano de obra, afectando todos los sectores productivos: agricultura, manufacturas y comercio. Esto causó un aumento en los costes de producción, incremento de los salarios e inflación. Por ejemplo, el precio de los cereales, en los años posteriores a la Peste, tuvo un incremento del 30%.

Una característica que describía al hombre medieval afectado por la peste negra era la incertidumbre, de acuerdo con el historiador español Julio Valdeón los hombres eran “víctimas de un temible mal, cuyo origen desconocían y al que no podían detener en su mortífera expansión, los contemporáneos de la Peste Negra sintieron que el mundo se hundía”.

Por su parte, el historiador francés Jean Delumeau quien se ha dedicado a estudiar como el miedo de las civilizaciones influye en los procesos históricos y cuya tesis expresa en su famoso libro “El miedo en Occidente” (1978) plantea que en las épocas de crisis se produce un fenómeno llamado la disolución del hombre medio;  según este fenómeno los seres humanos en momentos de gran adversidad dejamos de lado las actitudes moderadas y tendemos a reaccionar de forma radical. Esta situación sumada a un ambiente de angustia existencial generó en la época de la peste negra el surgimiento de grupos radicales, sin embargo, también se produjo el fenómeno antagónico del laicismo e incluso el libertinaje, las personas los años subsiguientes a la peste negra trataban de vivir con desenfreno y pasión, hubo un aumento significativo de los vicios, lujuria, crimen y ostentación.

Todos estos estudios históricos sobre los hechos que ocurrieron durante la peste negra demuestran que la vida nunca volvió a ser la misma después de la pandemia, el mundo cambió para siempre, las nuevas generaciones estarían marcadas por una nueva cosmovisión que influiría en el desarrollo económico, científico y artístico del mundo. De igual manera, me atrevo a decir que la pandemia del covid19 cambiará nuestra visión para siempre, las futuras generaciones estarán marcadas e inspiradas por lo vivido en 2020 para crear nuevas filosofías, nueva ciencia y porque no un mundo mejor, así como ocurrió luego de la peste negra donde pasamos del medioevo al renacimiento. El covid19 es una gran llamado de atención para todos, de que llegó la hora de reinventarnos,  esto puede suceder por medio del terror y el miedo o también desde la racionalidad y un mayor estado de conciencia que contribuya a mejorar la educación de las masas y acabar con la ignorancia. Es tiempo ya de darle más importancia a la ciencia, a la cultura y a los valores que nos unen y nos hacen mejores seres humanos.

Copyright © 2020 María Eugenia Fanti. Todos los Derechos reservados

Publicado por Maru Fanti

Periodista venezolana de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) , Caracas, Venezuela. Amplia experiencia en la producción de contenidos para medios audiovisuales, digitales e impresos

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