No vine a dejarles mi mejor sonrisa


Por Maru Fanti

Las mujeres deben apoyarse mutuamente

Quizás vine a dejar algo más en el mundo que una simple sonrisa. Es probable que vine a dejar un mensaje, una palabra, una frase que signifique algo para alguien, que cambie la vida de una persona en particular.

Amy Tan la aclamada escritora americana de ascendencia china dice que para escribir bien primero que todo debes leer buenas novelas, buena literatura y por otra parte dice que debes poder conectarte contigo misma para transmitir aquello que no es evidente. Debes se capaz de comunicar aquel drama que tu alma lleva en lo más profundo del ser, dice que te debes inspirar en lo que duele, en lo que te cuesta, de allí nacen los mejores personajes, del drama, del dolor, no de las sonrisas.

Definitivamente ser escritora, ser artista no es fácil, en ningún país del mundo lo es y si eres mujer es mucho menos sencillo. Al parecer vivimos en un mundo donde como mujeres hemos conquistado espacios y territorios que nos fueron negados por años, es cierto, así como también es verdad, que todas hemos pagado y pagaremos un precio por ello, nuestros éxitos, nuestros fracasos no son de gratis, todas pagamos un precio que la mayoría de las veces duele y mucho.

La revolución femenina se podría decir que empezó a mediados del siglo XVIII a la par de la revolución francesa, con la cual comenzaron a reivindicarse los derechos de la mujer. En 1789, una de las valientes voces de esta revolución fue Olympe de Gourge, escritora, dramaturga y filósofa política, ella escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer en 1791. Escribir esto le costó la vida y murió en la guillotina, le cortaron la cabeza. Ella dejó más que una bonita sonrisa en el mundo, su declaración de Derechos a favor de la mujer iniciaba con la frase: “Hombre ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta…

Olympe de Gourges escritora de la Declaración de los Derechos de la Mujer en 1791

¿Cuántas de nosotras no hemos vivido subyugadas por la sociedad, por un hombre o por otra mujer? Sí, es duro decirlo, pero a veces el mayor enemigo de una mujer es otra mujer. En especial aquellas que aún viven en el temor y el miedo por querer ser ellas mismas. Aquellas chicas que piensan que no pueden solas y que verdaderamente creen que sin un hombre su vida termina. O aquellas que no pudieron cumplir sus sueños por seguir un estereotipo social. Su vida está llena de envidia y resentimientos, no pueden ser felices por la libertad de otras mujeres, incluso aunque sean sus propias amigas. Estas últimas se dedican a lapidar y ultrajar a todas aquellas que hayan decidido liberarse de una moral impuesta que carece además de sentido común.

Tuve dos abuelas y el gusto de conocer profundamente a ambas, de compartir con ellas, mis abuelas fueron parte importante de mi crianza. Ambas nacieron cerca de los años 20 (1915-1920). Una quería ser doctora y no pudo, la sociedad y el sistema de vida de aquel entonces no se lo permitía, hizo lo mejor que pudo, tener 5 hijos por parto natural, hacer de todos ellos hombres de bien y luego convertirse en una de las mejores enfermeras de Caracas, Venezuela. Llegó a ser jefa de enfermeras del Hospital Vargas en una época en que las mujeres no ocupaban cargos de jefe, ni de poder.

Ella cocinaba muy bien, pero no me quiso de pequeña enseñar a cocinar, de grande entendí porque, no quería para mi un destino machista, donde la cocina fuera mi único lugar, al contrario, me tomaba de la mano y me enseñaba a estudiar y a leer, me enseñó disciplina y cómo estudiar bien, gracias abuela, tu me dejaste más que una simple sonrisa.

Mi otra abuela se graduó de la universidad de maestra de Artes Plásticas, ella era la última de sus hermanas, dejó su pueblo natal sola y se fue a trabajar en pueblos que ni siquiera tenían luz eléctrica, recuerdo sus historias en lugares inhóspitos, en condiciones increíbles que tuvo que combatir para trabajar como maestra y valerse de su salario por si misma, siempre fue otro gran motivo de inspiración para mí.  

Luego tuve el ejemplo de mi mamá, a quien le tocó ser madre y padre, lamentablemente mi padre murió trágicamente cuando era muy pequeña y mi mamá tuvo que trabajar como un hombre y en total soledad para pagar mi manutención, estudios y vida.

El único ejemplo que he recibido en mi vida es de mujeres fuertes, guerreras, ninguna de ellas esperó a un príncipe azul para crear su destino. Ninguna esperó con una sonrisa que alguien las viniera a rescatar, no, ellas no eran princesas, eran lo opuesto, fueron guerreras,  lucharon todas las guerras solas, enfrentaron todas las pruebas para hacerse su propio camino, un destino muchas veces cargado de lágrimas y aprendizajes profundos para el alma.

Tengo 15 años viviendo en Estados Unidos y fuera de Venezuela, he visto y comparado muchas ideas y formas de vida. Desde el machismo en Latinoamérica, hasta la mejor versión de la liberación femenina. Sin embargo, me doy cuenta que aún nos falta mucho por recorrer. Hay muchas ideas solapadas, según las cuales tenemos libertad, pero somos lapidadas en la práctica. Las mujeres para ascender en algunos puestos de trabajo aún reciben proposiciones sexuales y presiones de algunos hombres, no en vano surgió en Estados Unidos el “Me too movement” en octubre de 2017.

Me too movement en Estados Unidos

El artículo número XIII de la declaración de los derechos de la mujer cita: “Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.”

La mujer no le debe nada al hombre, ella es una dadora de vida, de luz y como tal merece tener acceso a todas las actividades, empleos y tareas que dignifiquen su vida sin tener que pagar por ello de forma sexual, material, emocional o psicológica a ninguna entidad u hombre.

¿Cómo podemos continuar haciendo más equitativa la vida de las mujeres en el mundo? Apoya a otras mujeres, sus hazañas y esfuerzos, la envidia de ningún tipo enriquece a nadie. Cada quien nació con capacidades que permiten aportar soluciones e ideas para vivir mejor en comunidad. No te corresponde a ti juzgar a otra mujer. La sugerencia es continuar construyendo un camino para las próximas generaciones, donde las mujeres no sean abusadas ni física, ni mental, ni emocionalmente por otras mujeres o por hombres. No dejemos que nadie nos quite lo que ha sido conquistado. La tarea y la historia continúa; muchos me critican por no ser princesa, pero cuando me veo en el espejo siento una profunda satisfacción de no serlo. El tiempo de ser una víctima para mí quedó atrás. Lamentablemente en el estereotipo de princesa, la mujer siempre termina siendo una víctima o sino lo fue. En el “mejor de los casos” la princesa es una persona totalmente dependiente de alguien, puede ser el príncipe, el rey o un caballero andante, no gracias, me encanta cabalgar mi propio caballo y tener mi propio castillo, amerita esfuerzo, pero te hace sentir muy bien contigo misma y no hay príncipe que pague esa satisfacción.

El amor propio solo te lo puedes dar tu

Hay mucho camino por recorrer y se disfruta mucho más cuando trepas las rocas con tus manos, cuando tus piernas resisten tu peso, cuando descubres que tu creas tu camino, que no necesitas ni dependes de nada ni de nadie para ser tu misma. A todas las mujeres allá afuera les digo que si pueden solas, que todos sus sueños se pueden hacer realidad, ya basta de ponernos barreras a nosotras mismas, a las futuras generaciones, a mi hija, le digo: “no tengas miedo, tu eres capaz y naciste para triunfar”. La vida siempre te va a dar lo mejor, lo creas o no, aquello que necesitas para hacer de ti tu mejor o peor versión, depende siempre de ti que camino vas a tomar. Yo sé que no vine al mundo a dejarle solo mi mejor sonrisa, vine para escribir alguna frase que te haga sentir mejor contigo misma, vine a ser quizás criticada y humillada por no ser princesa, creo más en Olympe de Gourge que prefirió la guillotina antes de ser sumisa. Para todas aquellas que lean esto y crean que no pueden, hoy te digo que es posible, miles de generaciones atrás ya lo hicieron posible para nosotras, no te dejes vencer y lucha por lo que quieres, como mujer mereces lo mejor y solo te lo puedes dar tu misma.

Publicado por Maru Fanti

Periodista venezolana de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) , Caracas, Venezuela. Amplia experiencia en la producción de contenidos para medios audiovisuales, digitales e impresos

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